vos con una camisa verde y los ojos perdidos en una alucinación que entonces nos transportaba a los cuentos de Chejov y al viaje que hicimos a la playa.
yo de vestido negro, con los ojos perdidos en el vacío y una alegría enorme de quedarme con vos esa y otras noches mas, al lado de una botella y un porro que nos hacia morirnos de la risa.
Luchamos tanto en esa guerra sin darnos cuenta que ya la habíamos perdido, que ya nos habíamos entregado sin la menor compasión.
nos hundimos, hicimos calculable la distancia que hay entre tu cama y la mía.
Aquí esta un espectador mas, esperando con su cámara capturar el próximo momento en que estemos juntos.
...a esa guerra decidí llamarle domingo porque fue el único día en que no te logre vencer.

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