domingo 25 de septiembre de 2011

Jugamos a los dados buscando el azar entre nuestros cuerpos, soñando con estar en Roma

Ya no sos como antes, ya no sos ese recuerdo que conservo entre mis piernas. Aquella tarde en un árbol, hablamos del tiempo, de agujeros negros y de la teoría de Laplace. Me preguntaste que era la tristeza, y me dijiste que estabas triste, como si tuvieras ese día gris tatuado en el alma.
La tristeza es una carretera que no termina en vos.
El azar fue necesario, fueron necesarios los primeros besos y la noche en ese lugar frio, entre montañas, en un cuarto que me agrado desde que me invitaste a pasar. Contemplamos el mundo escuchando ese rock and roll que llevas en el pecho. Ese día conocimos la stultifera navis que llevábamos dentro. Y no paramos, nadie nos detuvo, tropezamos contra el mundo, contra lo que no hay aquí. desafiamos las leyes y provocamos muchas combustiones espontaneas.

ahora observo el mundo, me siento asombrada de que no estes aqui, explicando una ecuacion que no tiene incognitas

1 comentarios:

Sufit dijo...

Supongo, que puedo empezar desde el inicio... hasta llegar acá. Casi no me gusta leer en el monitor, mas que cosas breves, pero sabe, siento la falta de más letras autistas.