martes 21 de junio de 2011

pensé en escribirte un poema, yendo en ferrocarriles que desembocan en orgasmos, sabiendo la posición de las estrellas y del silencio de las personas.
pensé en un poema con muchas entradas, pero sin salidas, en puentes que no terminan, en carreteras que no llevan a ningún lugar. pensé en la posibilidad de un lugar donde pudiéramos morir follando
un poema, que no hable de saltos al vacío ni de personas pasajeras.

Quisiera escribir un poema que hable de las mañanas que hemos pasado juntos, contemplando el caos de una ciudad que se expande, que muere, que sobrevive. esas mañanas interminables donde solo existimos vos y yo, y las ganas de hacer temblar el universo.

cuando volvás te dejare sobre la mesa ese poema en ruso, seguramente también hablara de que vos y yo podemos construir una ciudad con tormentas eléctricas, con tsunamis y con terremotos, cuando mezclemos los gemidos, el sexo y el jazz.

5 comentarios:

juan bello dijo...

Robar el poema al instante. Hacerlo visible.

MeryC dijo...

El jazz siempre, él no puede faltar.


Una bolsita llena de sugus de manzana.

Héroe de Leyenda dijo...

La hostia que intenso. Y ese poema sabe a ácido de limón en el fondo de un vaso de cerveza lleno de ceniza, supongo.

diana moreno dijo...

uau. muy buena entrada.

Sufit dijo...

no me atrae tanto sexo.... pero los poemas, oh! los poemas!